San Sebastián, España La Fundación Matía presenta su proyecto más ambicioso: un foco de innovación en torno al envejecimiento
Lo presentan como el proyecto más ambicioso en los 128 años de historia de la Fundación Matía. Parte de la idea de cambiar el concepto del envejecimiento: de sempiterno ámbito demandante de recursos, a oportunidad de generación de actividad económica, riqueza y prestigio.
No se trata de una improvisación, sino la consecuencia de una trayectoria consolidada en el campo de la asistencia y, en los últimos años, de la investigación desarrollada a través del Instituto Gerontológico Matía (Ingema).
El nuevo proyecto persigue generar todo un entramado económico ligado al envejecimiento a partir de la experiencia acumulada y contando con las principales entidades públicas y privadas, así como universidades y la comunidad científica y tecnológica.
Todo ello se traduce en la creación del Polo Matía de Innovación, que pretende convertir a Gipuzkoa y su capital en una referencia europea en el campo de la investigación y de los servicios para el envejecimiento, y cuyo buque insignia será el edificio que se construirá en Donostia, junto al actual hospital Bermingham.
Un giro radical Como señala Javier Yanguas, director de I+D de Ingema, el nuevo proyecto supone un giro radical en la forma de abordar el envejecimiento de la población. «Lo hemos dado la vuelta para convertirlo en una oportunidad de generar riqueza mediante la creación de un tejido económico capaz de aportar soluciones eficaces a las necesidades sociales relacionadas con el envejecimiento».
Y aportarlas, según explica, tanto en nuestro entorno social como en un contexto internacional -especialmente los países que potencialmente más se van a desarrollar-. Además de la incorporación de un centenar de investigadores y de la generación de empleo para 450 personas, el Polo Matía en envejecimiento convertirá a Donostia en «una referencia internacional en envejecimiento satisfactorio».
La idea del Polo Matía surge de la propia evolución de la sociedad y del creciente aumento de las personas mayores a consecuencia del aumento de la esperanza de vida. Según Yanguas, «desde 1900 a nuestros días la esperanza de vida se ha multiplicado por 2,4 y dentro de muy poco el 22% de la población mundial va a estar integrada por personas mayores». Es un fenómeno mundial y, según estima el director de I+D de Ingema, «nos encontramos que la necesidad de respuesta a los problemas del envejecimiento va a ser especialmente urgente en países emergentes como China, Brasil o India».
Una oferta que sepa adaptar la investigación a los servicios, articulado todo ello mediante una red empresarial, podría convertirse en una oportunidad de negocio. Bajo estas perspectivas, el 'Polo Matía de Innovación' tiene la misión de «promover la actividad investigadora, científica y económica para fomentar el desarrollo de productos y servicios dirigidos a las personas mayores».
¿Lavadoras adaptadas? Claro que ni Matía ni Ingema pretenden llevar a cabo este ambicioso proyecto en solitario. Para ello es precisa la implicación tanto de las instituciones públicas como de la iniciativa privada; lo mismo que la universidad y los centros de investigación. En Matía confían que la participación de estas entidades, junto a las alianzas y consorcios nacionales e internacionales que se pretende constituir, situarán el proyecto en una referencia europea en envejecimiento en un plazo no superior a cinco años.
Según Yanguas, la iniciativa no tiene precedentes conocidos. «Por más que hemos buscado, no los hemos encontrado». Y las oportunidades son inmensas. «Por ejemplo, si tenemos en Euskadi una empresa que fabrica lavadoras, ¿por qué no involucrarla en un proyecto que promueva una línea de lavadoras adaptadas a las personas mayores? Y lo mismo ocurre con las mil opciones que ofrece la construcción: nuestras ciudades aún no están adaptadas.
Así que el Polo podría dar respuestas a estas cuestiones, y a cómo cuidar mejor a los mayores, a mejorar los tratamientos, a buscar una mejora de las demencias, o de las úlceras, o cómo comprimir la morbilidad, es decir, cómo trasladar la aparición de la enfermedad justo al final de la vida».
El nuevo edificio La ambiciosa iniciativa requiere una inversión de 30 millones de euros entre los años 2009 y 2011 destinada a la adaptación para la renovación de las instalaciones ya existentes y a la construcción de un nuevo edificio que albergará Ingema.
Será uno de los pilares del Polo Matía, se construirá sobre una parcela contigua al Hospital Bermingham, en Donostia, y, con una superficie de 14.000 m2, su construcción se iniciará a mediados de este año. El nuevo edificio, que estará destinado fundamentalmente al desarrollo de la I+D+i aplicada al envejecimiento, «contará con un bloque principal de 5.000 m2 equipado con laboratorios, centro de documentación y espacios de prueba destinados a la generación de ideas e iniciativas, y con otro de 3.000 m2 previstos para acoger y promover la creación herramientas que convertirán las ideas e iniciativas en proyectos empresariales viables», explica el director de I+D de Ingema.
Además, según la documentación del proyecto, «otros 1.500 m2 irán destinados a aulas de transferencia de conocimiento y apartamentos para fomentar la estancia de los investigadores» y los 5.000 m2 restantes se destinarán a aparcamiento y accesos.
El enclave para el nuevo Polo contará con una superficie de 40.000 m2, que incluyen, además del nuevo edificio, el hospital Bermingham, volcado en la atención geriátrica; el edificio IZA, destinado a la atención de la discapacidad grave; y el edificio Rezola, que acoge el centro de innovación de atención gerontológica.